Mi prima Cristina, una chica muy problemática que tenia a sus padres al borde de la locura, vino al país a visitarme desde Boston, ella es muy “amigable” por decirlo así y a los tres días de su estadía ya tenia un novio, un payaso de profesion que había conocido en una repostería, nunca había conocido alguien de ese oficio y me pareció interesante conocerlo, ya que si no iba no iba tener control de los actos de mi inquieta prima, el nos invito al cine y ahí lo vi, alto de cabeza grande , redonda, ojos pequeños y boca grande, la verdad no necesitaba mucho maquillaje para revelar su oficio, estuvo muy cordial y me contó que trabajaba en un programa de televisión, en un canal católico de mi ciudad, y que amenizaba fiestas infantiles.
Días después llego una invitación para ir a su casa a visitarlo, cuando fuimos en un taxi, lo primero que vi era que era una zona peligrosa, de la parte baja de la ciudad, y que su casa mas que humilde era asquerosa, sucia y olía a moho y descuido, ella estaba encantada con el y sin preámbulo se dirigió a su habitación dejándome en la sala con sus compañeros de vivienda quienes se asemejaban a los muchachos perdidos de mercado mal vestidos, mal hablados y mal olientes, no supe que hacer, solo me quede sentada en un sillón al que le faltaba la mayor parte del forro, mientras escuchaba las risas de mi prima en la otra habitación.
Tan notoria fue mi incomodidad que uno de los “compañeros” del payaso, me sugirió que fuera a ver una película con el en su cuarto, mientras esperaba a mi prima. Lo mire, lo vi insignificante y accedí, su habitación no parecía parte de esa casa, esta limpia y organizada, tenia una cama bien arreglada, un equipo de música, DVD, y un gran televisor, me sentí sorprendida por el cambio, me ofreció varios filmes modernos y me decidí por uno, nos recostamos en la cama y lo vimos, el muchacho era muy educado, y respetuoso, me dijo que vivía ahí porque era económico, que ganaba bien como payaso y que eso le permitía ahorrar y pagar sus estudios.
Entre la película y la conversación se me olvido mi prima, pasaron como 3 horas y ella seguía con el payaso. A la hora de irnos el payaso, me dio un guiño de complicidad que no entendí hasta días después.
Cuando nos visito de nuevo en mi casa, me pregunto como iba mi relación con el muchacho con quien había pasado el rato ese día. Me sorprendió y le pregunte por que, y me dijo que el le había dicho que en ese rato nosotros también habíamos tenido un maratón sexual, que incluyo películas y otras cosas. No supe que decir, pero al parecer el muchacho lo hizo para proteger su imagen, así que no lo negué solo sonreí dejando mi fama y mi honor en entredicho. Aunque no se si fue por una buena causa.
¡Qué odiosa! No entiendo esa actitud, ¿Por qué dejaste que ese payaso te atropellara de semejante forma? Sailem, Sailem. ¿A ti como que te gusta equivocarte no? Falta de autoestima, no; Sumisión, no; Travesura,no; Sorpresa, no. No se me ocurre pensar en qué pensabas mientras errabas así. Grrrr