Todo esto era nuevo para mi, no sabia que alguien tan joven podía tener tanta experiencia y conocer tan bien el cuerpo de una mujer, nos amamos como viejos amantes, nos saciamos el uno del otro, me gustaba su sabor y su cercanía, nos quedamos abrazados en silencio y pensé que esto no podía ser, me libere de sus fuertes brazos y me vestí de prisa y abandoné la casa en ese instante, no quise volver a verlo, el me llamaba constantemente, me llamaba hasta en horas de oficina, iba a mi casa, pero yo no le respondía, eso era algo vergonzoso e imposible, y tenia que alejarme de el antes de que mi vida se viera arruinada, pero no podía olvidar sus dulces besos, sus manos explorándome, su olor, la dulce tortura de su cuerpo sobre el mío…lo deseaba. Tiempo después nos volvimos a encontrar, su madre estaba de viaje y un compañero se había ofrecido a llevarme, en el transcurso se desinflo un neumático, y nos detuvimos, justamente frente a la universidad donde el estaba tomando clases vespertinas de ingles, pura coincidencia, pero no puedo olvidar la alegría en sus ojos al verme, decidimos pues irnos en taxi ya que mi compañero tenia que ir en busca de un gomero, al principio hubo un silencio nervioso, y el dijo: -“¡Deja de estar persiguiéndome!, ya te dije que no quiero hablar contigo..”.- no tuve mas remedio que reírme, y ahí se rompió el hielo, nos quedamos en mi casa, yo pague el taxi, y el se iría a pie ya que vivía cerca. Cuando me aleje para abrir mi puerta el me sujeto del brazo y me beso me derretí al sentir su pecho contra el mío, y le respondí el beso casi con sed, el me dijo: -“¿estas segura de que no tenemos nada?”- y se alejo, así nada mas ¡como en las películas! Esa noche me llamo, y me dijo: -“Voy para tu casa, ábreme la puerta tenemos que hablar”- y cerró, yo hasta me reí, no podía suponer que este niño, que se creía James Bond quisiera ser mi dueño, ya había pasado el asunto y no pretendía darle mas largas, así que corrí y cerré todas las ventanas, desconecte el teléfono y apague todas las luces. Toco el timbre varias veces, y se fue. No volví a verlo en un tiempo, y me sentía aliviada, hasta que su madre me invito a su cumpleaños # 18, que rápido había pasado el tiempo, ya hacia mas de un año de nuestro “encuentro”, y me imaginaba que el ya había olvidado el episodio, pero no fue así.